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Sobreactuaciones

Silvina solía sobreactuar cada vez que las posibilidades de ascender en su puesto de trabajo se veían perdidas gracias a las contramarchas de la economía. Mario solo podía sentir conmiseración por ella. Al principio. Años atrás. El paso del tiempo y sus propios avances -alcanzados a pesar de la economía- lo hacían sentirse hastiado de los sempiternos lamentos de la mujer. Era una tortura cuya expresión se mantenía difusa y simplemente terminó por volverse indiferente frente a la autocompasión (de ella).  Hasta que cierto día Silvina recuperó la marcha de su destino y con ella su entereza. Con mucha cautela y más agilidad, recobró para sí las posibilidades que había perdido en manos de Mario. Solo esperó a que la indiferencia de él fuera tanta que no pudiera discernir el amargo sabor del veneno en su café.  Este cuento nació de un juego, una asociación libre de palabras: Albedrío : voluntad, destino, futuro, discernimiento Sentimiento : entereza, gallardía, superior...

Camino de autopistas II - Muchos años después

7.30 hs. Lunes lluvioso. Me tiene que contestar a más tardar al mediodía. Si no voy a tener que llamarlo yo. También puedo subir al tercero y acercarme hasta su oficina una vez llegue al laboratorio. Pero tengo que estar ahí antes que los otros. No. Igual me van a detener. O me voy a perder. Lo más probable. Tendría que probar, de cualquier forma. Si mis ratones pueden, ¿por qué no yo? ¿Qué tienen ellos que yo no tenga? No hay manera. Dos pistas más sobre la autopista y el embotellamiento continúa. Necesito tomar la de arriba si pretendo llegar antes de la hora de entrada. Jacinto lo hace siempre y le da resultado. Eso me asegura, al menos. Pongo el giro. Pero van a sesenta kilómetros por hora y parecen chupados al de adelante. No giran sus cabezas para ver mis movimientos. Hago el amague a pesar de todo. Me corro un poco a la derecha. Nadie se dio cuenta todavía. Por supuesto. Hoy la lluvia. Sin embargo, hace veinte años que no me ven. Pero hoy salí temprano y merezco llegar tempran...

Camino por autopistas

¿Para qué habré vuelto a buscar el termo? Si yo sé que tres minutos que pierdo y se hace imposible la subida a la autopista. Este semáforo no abre nunca. ¿Por qué sigo yendo por este camino si ya sé que se volvió imposible? Un segundo más y pasaba. Seguro que cuando abra se queda trabada la camioneta que está cruzando y yo me como otro semáforo. ¿Adónde irá ese conductor? ¿Será dueño de su negocio o empleado? ¿Alguien se preguntará en qué trabajo yo? ¿O dónde voy? Siete minutos para hacer una cuadra. Llego tarde. Y todo por este bendito termo. Hubiera sido mejor tomar el colectivo. Antes era al revés. Ir en colectivo era lo más seguro para fichar tarde y comerte el descuento, además de perder el presentismo. La autopista colapsada. Obviamente. Por algo me tomó diecisiete minutos en subir cuando lo esperable son dos. Primera. Punto muerto. Primera de nuevo. El auto avanza diez metros. Piso el freno. Dejo el cambio puesto y apreto a fondo el embrague. Me gusta estar preparada. Trei...

La consigna - 16º entrada

  Domingo. 20 hs .  Me siento muy débil todavía pero me dijeron que en cuanto haga efecto el medicamento que me pusieron en el suero voy a poder incorporarme y escribir. Sé que me quedan pocas horas para la entrega.  Mamá está conversando afuera de la habitación con Fabián.  No entiendo muy bien qué hago en este hospital pero me aseguraron que hay wi-fi para enviar la consigna.  El profesor se va a quedar de una pieza cuando lea mi historia y mis compañeros van a tener que reconocer que supero las expectativas y que los supero a ellos de paso, como pasa siempre con Clarita.  Lo único que espero es que mamá no sepa que la entrega cierra en dos horas.  Fabián me sonríe desde la ventana y creo que me guiñó el ojo. Es su forma de decirme que no le va a contar nada a mamá. Ahora sé que puedo dedicarme a la consigna sin presiones.  El indio milenario va a cuidar a tres mascotas a las que quisieron asesinar en una reserva natural. Me sorprendo a mí misma...

La consigna - 15º entrada

  23 hs .  Vi preocupado a Fabián cuando habló con el médico. Me cambió la medicación, dijo que la taquicardia la va a controlar mejor y que sirve también para el temblor de los brazos.  Empieza a nublárseme la vista.  Sé que tengo pocos minutos para comenzar la redacción de la consigna.  Al fin encontré una historia que me atrae.  Así va a ser más sencillo escribir.  El cuidador conoce a un médico veterinario que le pide que cuide de sus mascotas y el cuidador acepta primero a regañadientes porque en sus dieciséis amores anteriores no le fue bien.

La consigna - 14º entrada

  20 hs .  ¿Qué pensará de mí el profesor? La primera consigna y no puedo imaginar ninguna miserable historia.  Perdí una clase de yoga, la de bonsái, la psiquiatra no iba a atender y desaproveché esa hora y media. La mitad de mis compañeros ya entregaron sus escritos por lo que veo en el mail. Y yo en cama, con fiebre y temblores y sin una puta idea.  Maldita idea. Maldita consigna.  Puta queda desproporcionado para una mujer educada, diría mi madre.  Todavía no pude confesarle a Fabián que no me salió escribir nada de la consigna. No quiero defraudarlo ni que piense que soy una pobre idiota fracasada que se cree muy educadita en colegios privados bilingües pero que no puede crear tres amoríos, aunque sean pasajeros.  Mis compañeros deben estar mirando sus correos a ver cuándo aparece mi texto. Seguro algunos se están sonriendo con malicia, como hace Clarita, diciéndose que ésta (o sea, yo)  no sirve para nada, que no voy a ser competencia....

La consigna - 13º entrada

Sábado.  16 hs .  Día de ventas. Ignacio me mandó a casa. Dijo que una vendedora de clase como él necesita no puede estar en mi estado. Me siento tan descompuesta que ni siquiera me pareció mal que lo llamara a Fabián para que me fuera a buscar. Hice un papelón poniéndome a llorar porque se me volcó la taza de café en la mesa. Me miraron raro. Creo que no voy a poder superar nunca este día en el Concesionario.  La consigna está en 1º persona de modo que yo amé dieciocho veces. ¿A quiénes pude yo haber amado? ¿De dónde saco dieciocho personajes para el lunes todos hechos y derechos?  Aunque la consigna sólo pide tres, que son los recordados.  Me debe estar haciendo efecto la pastilla que me dio Fabián porque siento que me adormezco pero al mismo tiempo tengo una espantosa sensación de vértigo, lo que me hace seguir vomitando.  Quedan apenas dos días para presentar la consigna redactada y corregida.  El estómago me da vueltas y las manos sudan tanto que ...